Consejos para estudiar mejor en tu día a día

Escrito el 11 de Septiembre, 1:12 PM

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Habitos de estudio

A continuación te entregamos consejos y técnicas sencillas para mejorar tu capacidad de estudio.
Si las aplicas a tu rutina durante lo que queda del año, es altamente probable que tus
calificaciones académicas suban notablemente.

1. Corta el tiempo de estudio en trocitos
Investigaciones sobre los procesos atencionales y el rendimiento de estudio muestran que es
mejor controlar los ratos que le dedicamos al estudio poniendo un límite de tiempo más bien
bajo para cada sesión. Lo ideal es hacer que los ratos de estudio no superen los 30 minutos, ya
que mostramos bastante más facilidad para asimilar información que nos llega en ráfagas cortas y
repetidas que en una sola que sea larga y tediosa.
De lo que se trata es de mantener el cerebro al 100% en cada momento (por cierto, mantener el
sueño a raya es sagrado, y para eso nada como dormir bien).

2. Crea una rutina de estudio
Proponerse un horario de estudio y seguirlo no sirve sólo para ofrecer una imagen de madurez y
pulcritud, ya que tiene efectos notables sobre el rendimiento de estudio. Abordar el aprendizaje
de manera desorganizada es una forma de terminar estudiando a altas horas de la noche, cuando
el sueño y el cansancio hacen mella en nuestra capacidad de concentrarnos. Además,
acostumbrarnos a un horario hará más fácil que no nos saltemos los ratos de estudio y nos
permitirá dedicarles el tiempo que se merecen.
En ese sentido, el mismo que funciona para los ejercicios de gimnasio funciona también para
memorizar y asimilar información. ¡No lo dejes todo para mañana!

3. Crea notas-resumen en hojas individuales
No confíes demasiado en la técnica de subrayar textos. El hecho de subrayar no ayuda a
memorizar el texto si no se repasa varias veces, y de todos modos ceñirse a la memorización de las
frases que tienen una línea debajo nos mantiene anclados a la manera en la que la información
queda distribuida en el texto original.
En cambio, hacer esquemas y pequeños resúmenes en trozos de papel nos obliga a reformular la
información que hemos leído y, además, hace más fácil crear combinaciones de notas que son
distintas a las del texto, pero que nos ayudan a entender mejor lo que leemos, ya que podemos
juntar o separar los trozos de papel del modo que queramos para asimilar la información en el
orden deseado.

4. Mantén alejadas las distracciones
Puede parecer evidente, pero nunca está de más recordarlo, porque estas distracciones pueden
adoptar las formas más insospechadas y es bueno identificarlas. En tu lista negra deben estar las
redes sociales, el teléfono móvil y la televisión, pero puedes incluir otros elementos propios de tu
día a día y hacer lo posible por aislarte de todos ellos durante los ratos de estudio (recuerda que
son cortos, asique… ¡no es mucho pedir!).
Hacer esto antes de ponerte a estudiar te ayudará a no caer en la tentación una vez que hayas
empezado.

5. Prepara tu material de estudio antes que nada
Tener preparado todo lo que necesitas hará que no te levantes para ir a buscar cosas y, por lo
tanto, te distraigas. Además, asociar este conjunto de objetos al estudio hará que, cada vez que
lo veas, entres en la dinámica de estudiar con facilidad… ¡aunque no sabrás explicar exactamente
por qué te ocurre!
Por tanto, préstale atención a la organización de los libros y herramientas que necesites. Si lo
tienes todo perfectamente organizado, será más fácil que logres tener todos los recursos a mano y
puedas ser más eficiente durante tus horas de estudio.

6. Huye de la memorización literal
Haz tuya la información que contienen los textos. Relaciónala con episodios de tu vida,
reformúlala con tus propias palabras y usa ejemplos que conoces. De esa forma lograrás alcanzar
el aprendizaje significativo que necesitas, bastante más resistente al paso del tiempo que el que
se basa en la memorización de datos a los que no se les encuentra demasiado sentido.

7. Huye de la memorización lineal
Piensa, sobre todo, en similitudes y diferencias entre conceptos, piezas de información que en los
textos que has estudiado no aparecen muy conectados, pero que podrían estarlo en ciertas
preguntas del examen, por ejemplo.

8. Practica constantemente
Si tienes la posibilidad, evalúate con exámenes o cuestionarios acerca del tema que estudias.
Esto puede parecer una pérdida de tiempo si crees que el tiempo bien invertido sólo puede ser
dedicado a “empaparse” de la información a estudiar, pero no lo es en absoluto, ya que te ayudará
a detectar fallos y además te servirá para medir tu progreso y, por lo tanto, a mantener alta la
motivación, lo cual también repercutirá positivamente en tu rendimiento.

9. Explícale la lección a otra persona
Esto es literal. El hecho de explicar en tus propias palabras lo que has aprendido es posiblemente
el consejo para estudiar más valioso, ya que te aportará dos grandes beneficios. Por un
lado, reformular la lección es una manera de repasar mentalmente lo que has estudiado, por lo
que el tiempo que le dediques a esto servirá para asimilar mejor lo que habías estudiado antes.
Por otro lado, te servirá para autoevaluarte, detectar puntos que creías aprendidos, pero que en
momentos clave te dan problemas y te ofrecen una imagen bastante fiel de tus progresos.

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